Danza

El espíritu que sopla en toda forma de arte sugiere sus combinaciones de gestos, y la armonía total viviente hace de la danza una gran obra categóricamente artística. El hombre que danza o que contempla la danza lo hace sumergido en el estado anímico que se entiende como sensación estética o sensación de belleza.

La danza es una creación de belleza y es valedera por sí misma, como obra bella; o es utilizada por el hombre que danza, o por los demás hombres que delegan en él, con el propósito de exaltar el trance del espíritu, anegado por la emoción religiosa y por la exaltación de potencias vitales como el amor, la alegría y el entusiasmo.

Adolfo Salazar

Luciano de Samósata y la Danza