La perspectiva es un sistema casi matemático para la representación de objetos tridimensionales en una superficie bidimensional; es decir, para la creación de un espacio pictórico independiente como un microcosmos de la naturaleza.

Tal como se practica ahora normalmente, la perspectiva es una versión refinada de la “Construzione Legítima” inventada a principios del siglo XV, quizás por Brunelleschi, y mejorada por Alberti, Ucello y Piero della Francesca.

Concepto de la perspectiva de Alberti
Concepto de pirámide visual en la construcción geométrica del mecanismo proyectivo de L.B. ALBERTI

La hipótesis básica de todos los sistemas de perspectiva es que las líneas paralelas no convergen nunca, sino que parecen hacerlo; y que, además, todas las líneas paralelas que van en cualquier dirección convergen en un punto único del horizonte, conocido con el nombre de “punto de fuga”.

Los sistemas antiguos se basan en un solo punto de fuga central; se suponía automáticamente que todas las demás paralelas eran paralelas al plano del cuadro y, por lo tanto, no contemplaban la posibilidad de que pudieran convergir en algún punto en la distancia.

Estudio de perspectiva con doss puntos de fuga
Estudio de perspectiva con dos puntos de fuga

Este sistema es válido como sistema estético; es decir, para la creación de un orden de realidad independiente, un mundo pictórico distinto del mundo real; pero resulta inadecuado para hacer una representación exacta de la realidad física. Para conseguir este mayor naturalismo (con todas las posibilidades de ilusionismo que ello implica) se desarrolló un sistema que consiste en utilizar dos puntos de fuga en el horizonte, o un número mayor, si es necesario, para conseguir efectos descendentes y ascendentes. Se puede perfeccionar más aún el sistema empleando puntos de medida para obtener la representación exacta de los objetos a escala. Todo esto puede aprenderlo en pocas horas cualquier estudiante de arte medianamente bueno en matemáticas; por esta misma razón, a muchos artistas ya no les interesa la verosimilitud del espacio y prefieren renunciar por entero a la representación de la tercera dimensión (como hacen la mayoría de artistas abstractos), o crear una ilusión espacial propia, acentuando la independencia del mundo creado por el artista frente a las leyes que gobiernan la apariencia en el mundo de la física.

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