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¿Para qué sirve la música? (Parte 1)

En primer lugar, pues, ¿cuáles fueron las más antiguas funciones sociales de la música?

Un estudio de la práctica de la música en las culturas primitivas y tradicionales revela que no había prácticamente aspecto alguno en la vida en el que la música no desempeñara un papel esencial y funcional. Formaba parte integral de los actos públicos importantes, mágicos, rituales, ceremoniales y de trabajo. Esta lista de funciones se puede extender de manera casi indefinida, tan variadas son las circunstancias en las que los hombres de todas las partes del mundo han descubierto la música como elemento de valor positivo para llevar a cabo las tareas de la vida diaria.

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Mujeres músico, arte egipcio (c.1400-1390 A. C.)

De la cuna a la tumba, literalmente, la música ha sido un factor omnipresente en la mayoría de las sociedades primitivas y tradicionales, estrechamente asociado a cada paso con actividades vitales biológicas y sociales. Su uso determinó su forma, y el arte «puro» o sin relación era desconocido o la más rara de las excepciones (esto no significa que la música no se usó a menudo para la diversión y el placer. El hecho de que la música cumple un servicio objetivo no excluye su cualidad de agradable; el uso funcional, por lo contrario, puede hacerla mucho más agradable. El concepto de la música como puro entretenimiento, tan predominante en nuestra sociedad, desempeñó sólo un papel mucho menor en muchas otras sociedades). La intensidad de la lucha por la supervivencia obligó al hombre primitivo a poner a su servicio todo lo que lo pudiera estimular, alentar, organizar y ayudar. Averiguó que la música era un ayudante de gran valía.

Buena cantidad de información valiosa sobre el uso social de la música puede obtenerse a través de un estudio de la música popular de todo el mundo. Uno de los usos más extendidos de la música era como ayuda en el trabajo:

  • Para darse energía, aliviar la monotonía, poner a ritmo los movimientos repetidos del trabajo (cantos de molineros, tejedores, alfareros, hilanderos, herreros, etc.).
  • Para regular el paso y ayudar a coordinar los esfuerzos de grandes grupos de obreros, así como estimular y ayudar a los trabajadores a animarse entre sí en el desempeño de tareas tediosas y prolongadas (cantos de sirgadores, sembradores, segadores, leñadores, cargadores de barco, remeros, y ejemplos más modernos como: cantos de martinete, de cuadrillas de ferroviarios, de estibadores, de pizcadores de algodón, etc.)

En todos los tiempos, en todos los pueblos, los hombres han cantado para ayudarse en el trabajo. Los movimientos repetidos de trabajo en forma rítmica se han convertido en ritmos musicales básicos, golpes fuertes o débiles surgidos de la tensión y el relajamiento de los músculos del cuerpo.

Otra función de la música era una parte integral del mecanismo de trabajo, aparte del efecto psicológico que producía en el trabajador mismo. Así, el hecho de que el pastor tocara la flauta surgió, no de una urgencia estética de expresión personal, sino del descubrimiento de que ello era un medio admirable para mantener unido al rebaño. Las canciones de caza, imitando el sonido de los animales, usadas como reclamo, y los gritos callejeros para anunciar un producto no son sino dos ejemplos más de este tipo de música. Tan importante era este uso, que aparece por doquier en la música popular (Rusia, Alemania, Francia, etc., pudiendo ser el ejemplo más común los «Boteros de Volga») hasta los tiempos presentes y es la base de muchas formas de música de «arte» (por ejemplo, las canciones de rueca, las canciones de caza, las pastorales, las barcarolas, son versiones de las mismas, refinadas y actualizadas para concierto).

Otra función importante de la música era su uso en los ceremoniales: para despertar una emoción común, entre un gran número de individuos, y el sentido de participación colectiva en un ritual o acontecimiento de importancia vital para el grupo como un todo. No se ha encontrado un medio más efectivo para crear un sentido de solidaridad de grupo que el de conseguir la participación general en la música de esta índole. Por todo el mundo encontramos música utilizada para despertar e intensificar las emociones de un grupo, en las bodas, las fiestas, los funerales, las ceremonias conmemorativas y en las fiestas del solsticio de invierno (Navidad), de primavera (Pascua) y de las cosechas de otoño. Originados en tiempos primitivos, estos usos de la música los encontramos universalmente en la actualidad. Algunas de las otras funciones de la música, ampliamente localizadas dentro de las culturas primitivas y tradicionales son:

  1. Para calmar y dormir a los niños (canciones de cuna)
  2. Para exorcizar (cantos de hacer llover, cantos de hechicería, cantos al «diablo», vudú, etc.)
  3. Para estimular emociones eróticas (canciones cortesanas y de amor)
  4. Para curar enfermedades (cantos medicinales)
  5. Para enseñar información útil (canciones educacionales, de juegos, de animales y de la naturaleza)
  6. Para perpetuar la historia y las tradiciones (baladas, leyendas, canciones épicas)
  7. Para despertar el valor en las batallas e infundir temor en el enemigo (canciones de guerra)
  8. Para imponer temor, solemnidad y misterio en los rituales, inspirar sentimientos de obediencia (música ritual, religiosa y fetichista)
  9. Para dar un ritmo y estimular a la danza (música de baile)
  10. Para intensificar la poesía y el drama (canciones líricas, música dramática)

Un examen de solo unos pocos ejemplos de lo arriba mencionado, revelará la influencia de la función sobre la forma. Esta influencia es muchas veces lo bastante fuerte para crear formas similares de música para funciones similares, entre tribus cuya música es por otro lado completamente diferente; por ejemplo: «Existen contrastes en las distintas clases de canciones dentro de una tribu, igual que diferencias entre las canciones de otras tribus. En algunos casos, las canciones de una clase recuerdan las de la misma clase en otra tribu, cuya música, en otros aspectos, es totalmente diferente».

Así, por ejemplo, es obvio que la función de la canción de cuna, requiere ciertos tipos de ritmo monótono, un tono bajo de voz, de contorno melódico y placentero; la música de guerra, por otra parte, requiere de ritmos estimulantes y rígidos, tono duro y agresivo y formas melódicas insistentes. La música amorosa exige un tono rico, atrayente; la música de baile un sonido rítmico regular, persistente. Por su simplicidad, la música primitiva y tradicional proporciona un material excelente para el estudio de estas relaciones fundamentales.

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