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¿Qué es la cultura?

La cultura es un proceso sistematizador del mundo natural y social que implica descubrimientos y creatividad, transformaciones y perfeccionamiento; exclusivamente humana, característica del hombre, máximo ser evolucionado hasta nuestros días sobre la Tierra. Por eso muchos filósofos (buscadores de la esencia de lo humano y por tanto de la cultura) enamorados del ser, del saber y de la trascendencia, en la acción de la vida desde la antigüedad más distante (nahuatlacos, hindúes, chinos, egipcios, caldeos; griegos, mayas, incas, etc.) han afirmado que el compromiso del hombre radica en fomentar la creatividad cultural (propia del ser humano), como única forma de dominar las fuerzas naturales, a la naturaleza, y contribuir a la dinámica de la evolución del Homo Sapiens.

Si se descuida la cultura, si no se fomenta la creación, irremediablemente el hombre desaparecerá de la Tierra; y otras especies, al trascender lo animal (pues las demás especies también siguen evolucionando) dominarán en siglos próximos. En unos cuantos años más, cien mil, doscientos mil, trescientos mil, algunas especies comenzarán a crear su clase de cultura al nivel de los protoantrópidos, primeros semejantes al hombre, dartianos, ramapithecus, etc., como son: utensilios rudimentarios, uso del fuego, inicio de agricultura, quizá creencias y otras semejanzas más.)

Sin embargo, por hoy, todo lo que ha creado el hombre para cubrir sus necesidades básicas a través del trabajo creador, de manera individual y colectiva, e influir en la solidaridad humana se le denomina cultura, a los fines de la cultura, valores y a sus logros, bienes culturales, aunque muchas veces, lo positivo de la cultura haya sido medio o pretexto para esclavizar, explotar, destruir al hombre por el propio hombre, mas, cabe hacer la aclaración, la cultura no ha sido la culpable, sino los seres incultos, no en el sentido de escasa erudición, sino de poco humanismo, aún llenos de animalidad (esclavitud a lo biológico), que sólo oscilan entre los procesos naturales (nacer, nutrirse, crecer, reproducirse y morir) y el conflicto de su psique todavía dominada por lo que los antropólogos denominan pensamiento salvaje, es decir, imaginación animista, totemismo, miedos dogmáticos, tabúes, rituales, afán de poder y de dominio, supersticiones etc.

No debemos entender por tanto, como cultura, sólo una erudición estática, una información ostentosa (saber muchos datos incoherentes, no funcionales, pasivos, no impulsores de la creatividad), sino el impulso dinámico del hombre para que, conociendo reflexivamente la cultura, o un sector de ella, aunado a la mayor variedad de experiencias con el justo apoyo económico-político la acreciente con nuevas investigaciones científicas, con mejores aplicaciones técnicas, con un superior bienestar para la humanidad en pos de su perfeccionamiento.

Antonio Domínguez Hidalgo