Guerra

¿Haré ahora el relato tan a menudo repetido de los combates que nos muestran siempre, al fin, el triunfo de la muerte y el de los buitres? ¿La fortuna vacilante pasando siempre de un lado a otro?, ¿la fuerza victoriosa y la calidad vencida?, ¿ruinas humeantes?, ¿murallas destruidas?

Esta nueva guerra fue semejante a todas: las pasiones, libres de todo freno, desterraron todo remordimiento. Ningún combatiente pedía la vida: en vano hubiera pedido cuartel. Los prisioneros eran degollados sobre el campo de batalla. El mismo furor animaba a los dos partidos triunfante o vencido.

Tanto los que combatían por la libertad como los que defendían la tiranía, creían haber inmolado pocos enemigos, mientras quedase sangre que derramar.

Ya no era tiempo de extinguir la tea incendiaria. La desolación y el hambre se disputaban el país: el incendio se propagaba por todas partes; la matanza sonreía a cada nueva víctima.

Fragmento de “Lara”, Lord Byron

Le Cimetière de Saint-Privat, 1870. - Alphonse de Neuville.
Le Cimetière de Saint-Privat, 1870. – Alphonse de Neuville.